Un caminata tranquila por una de las principales calles de esta ciudad solo para constatar que se puede soñar con un mundo sostenible en donde se recupere el campo trayéndolo a la ciudad. Frutos que crecen en los jardines y patios de las casas dan testigo de que algunos alimentos nos los da gratis la naturaleza y que se pueden adquirir sin necesidad de ir a la nevera o al supermercado.







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